Vaz salió de su pequeña, solitaria calle para enfrentarse a la avenida que la intersecaba. Cuatro ruidosos hombres de entre veintidós y veintiséis años caminaban riendo y vociferando amenazas a cada peatón con el que se cruzaban. Vestían imitaciones baratas y gastadas de ropa de marcas caras y tenían un aspecto que resultaba repulsivo por instinto. Sus burlonas expresiones faciales eran de esas que te gustaría borrar de un puñete.
Caminaron en dirección a Vaz, pero sin cortarle el paso. Uno de ellos metió la mano en su casaca crema y amenazó con dispararle si no le daba su celular y su dinero. Los otros tres tenían una amplia mueca en la cara, bastante parecida a una sonrisa, y uno de ellos le puso la mano en el hombro, no para detenerlo, ni siquiera puso fuerza, solo le puso la mugrienta mano ahí. Vaz sacudió el hombro para deshacerse de él y siguió caminando, ignorando al tipo que lo había amenazado. Los sujetos también siguieron caminando, soltando carcajadas.
Probablemente sí tenían armas, no solo el que lo amenazó, sino todos ellos. Pero no habían salido a 'trabajar', sino a aterrorizar, a joder, a marcar su territorio, a divertirse. Sentían que la zona les pertenecía, que tenían el poder y solo estaban demostrando que así era, pues nadie los había detenido; incluso algún que otro transeúnte tembloroso se había vaciado los bolsillos a penas había oído la amenaza, y ellos solo habían estallado en risas.
Vaz entrecerró los ojos y se detuvo. "No pueden pavonearse de esa forma por las calles ¿Quiénes se creen que son?" dio media vuelta "Saben que no pueden asaltar a esta hora, cuando los policías están en las calles, pero planean hacerlo más tarde. Diría que su historial no debe de limitarse solo a robo a mano armada. Por su comportamiento, me imagino que han repartido golpes a montones, que han forzado a cuanta mujer han querido, me atrevería hasta a decir que le han metido un par de balas en la cabeza a quien haya amenazado con causarles muchos problemas" mantuvo el cuerpo quieto como una roca y la mirada fija en el hombre que lo había amenazado. "Mierda como esa no merece vivir" el aire a su alrededor pareció vibrar por una fracción de segundo.
El hombre de la casaca crema se detuvo de repente, apoyó una mano en la rodilla y se llevó la otra al pecho mientras sus ojos se desorbitaban, sus dientes chirriaban y un gemido ahogado salía de su garganta. A sus compañeros se les borró la sonrisa cuando se volvieron hacia él y lo vieron tirado en la vereda. Se arrodillaron a su lado y lo sacudieron y le gritaron, pero el hombre ya no tenía pulso, solo una deforme mueca de dolor inmortalizada en el rostro. Entonces, uno de los hombres levantó la mirada lentamente y se quedó helado de horror, los otros dos le siguieron. Vieron la media sonrisa sombría del joven que se había quedado mirándolos.
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8.07.2012
10.23.2011
Más de Vaz
"Cree que es una especie de antihéroe en la película de su propia vida."
Ximena se despidió de él, se puso el abrigo y salió por la puerta hacia las calles oscuras, donde la esperaba un taxi.
"No lo soporto."
Vaz usaba cuero negro y algodón blanco, muñequeras de púas y de hacer ejercicios, ropa de marca e independiente.
-"Soy Vaz y me visto como mierda me dé la gana" ese idiota...
-¿Por qué tanto desprecio? -Nadia acompañaba a Ximena en el taxi- Si hasta parece que te cae muy bien.
-A ti también, ¿no? Es que le sale muy bien su papel.
-Piensas mucho en él...
-No me gusta... Pareciera que de verdad supiera algo que los demás no.
-Déjalo que crea lo que quiera, si así es feliz... Y deja de darle tantas vueltas en tu cabeza.
-No tengo nada mejor que hacer. Es un sujeto bastante interesante, vale la pena observarlo.
-Vas a estudiar psicología, ¿no?
-Sí, ya te lo he dicho algunas veces.
-Haz un diagnóstico.
-Todos estamos locos.
Vaz caminaba confiado hacia su casa, a pesar de los peligros de la madrugada. Qué se podía decir, le gustaba demasiado la brisa nocturna como para considerar otros factores.
-No te muevas -le dijo un hombre con un arma de fuego mientras otros dos se disponían a revisarlo.
Aunque, la verdad...
-¿Por qué siempre algún idiota quiere malograr mis caminatas de noche? -empujó a los tres con el pensamiento.
Su seguridad la tenía bien planeada.
Extendió un brazo hacia la pistola y la hizo salir volando de la temblorosa mano del ladrón.
-Disculpa... -dijo el que más pudo esforzarse para hablar en medio de su confusión-, nos equivocamos de persona.
-Yo siempre soy la persona equivocada.
Los tres hombres se alejaron corriendo.
-Pero para todo...
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Tu carne es mi carne
10.22.2011
Otro prólogo
Ximena se rodeaba de amigos que tomaban, pero ella no lo hacía. Solo se apoyaba en la mesa con ellos, conversaba y se reía al verlos hacer idioteces ebrios.
Y Vaz llegó a la reunión.
"Camina y mira a los otros como si fuera increíblemente genial" pensaba ella con los ojos fijos en él. "No necesariamente mejor que los demás, pero definitivamente genial. Sus gestos, su mirada, su postura... No lo soporto. Pero me cae demasiado bien."
-Xim -saludó él.
-Xim suena a nombre de niño.
-Pero todos te dicen Xime.
-Y tú no eres como todos, ¿no?
Él solo rió.
-Hoy mi perro aprendió a saltar entre los sillones.
"Solo viene y comienza a hablarme de lo que sea, como si tuviera verborrea."
-¿Sabes quién es Mackenzie Phillips?
"Cualquier cosa... con tal de hablarme. Creo que le gusto."
-...como si no hubiera un mañana.
"No se cree genial, ES genial. Lo malo es que es consciente de ello y actúa acorde."
-Así es -respondió ella-, mañana podría ser muy tarde.
Cogió un vaso y se sirvió vodka con naranja. "¿La botella de vodka no estaba al otro lado de la mesa?"
-¿Quieres bailar más tarde?
-Sabes que no bailo.
-Conmigo.
-Exacto -rió-. Y apestas a alcohol.
-El alcohol no apesta, Xim -terminó su vaso-. ¿No te cansas de estar parada? -señaló una silla justo detrás de ella.
"Esa silla no estaba ahí, estoy segura."
Él se olvidó de bailar y conversaron toda la noche.
-¿Cómo crees que se acabe el mundo?
-No se va a acabar, solo va a cambiar.
-Entonces se acabará el mundo como lo conocemos, un mundo configurado por los humanos.
-Mejor pregúntame cómo creo que nos extinguiremos.
-Bueno, ¿cómo?
-No lo haremos, nos adaptaremos como siempre. No todos, claro. Varios morirán, la mayoría. Pero otros se habrán desarrollado y estarán aptos para los cambios.
-¿Vamos a evolucionar? ¿Nos ves con alas, garras, extremidades más largas, lenguas prensiles y visión nocturna?
-No, no -rió-. Dudo que nuestro cambio sea de ese tipo, Xim. Respecto al cuerpo, no habrá ninguna diferencia.
-Entonces podría haber comenzado ya y nadie lo sabría.
-Así es...
-Hablas como si supieras mucho. O como si tuvieras una imaginación muy activa.
-Solo imagino las cosas como me gustaría que sucedieran.
-Todos lo hacemos, ¿no?
-Sí, supongo que sí... -bostezó.
-Hace sueño en Wonderland, pero las golondrinas no se callan.
-Los locos dicen más sin hablar tanto.
-Oh, Vaz...
Él prendió un cigarrillo.
-Perdón por el humo.
-¿La cajetilla no estaba al otro lado de la sala? ¿De dónde lo sacaste?
-¿Por qué tienes un mapa mental de toda la casa?
-No lo tengo, solo... soy muy observadora.
-Ya veo -exhaló humo a un lado.
-Bueno, ¿de dónde lo sacaste?
-Tengo mis métodos.
"Si tan solo fuera más modesto al caminar, al mirar, al hablar. Vaz..."
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Tu carne es mi carne
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