You know, you once told me you had this idea of us writers being people who type on their machines in the middle of the night, with a cup of coffee and a cigarrette by their sides. And, you know, you almost got it right, because I quit smoking and I'm drunk on beer instead of having a coffee.
And, you know, it's pretty fucking wierd how I want to call you instead of my ex right now. Like, I'm an anti-cliché. I don't want to drunk dial my ex, I want to drunk dial you.
We could share this last two beers.
(specially since I know how much you love beer)
But I guess I'm gonna wait till I can french-drunk-dial you.
Or maybe I'll just give it up.
New Year celebrations are all about the future, but what if I can't let go of the past?
What then?
10.10.2015
How many more steps do I have to take?
I've been running for way too long. Running from myself.
I have been trying to escape from you. From us.
Numbing my mind with idyllic colours, weird philosophies, empty stories.
Cursing myself with wars against non existent armies.
But now, I'm awake.
I'm blue.
I'm back.
I've been running for way too long. Running from myself.
I have been trying to escape from you. From us.
Numbing my mind with idyllic colours, weird philosophies, empty stories.
Cursing myself with wars against non existent armies.
But now, I'm awake.
I'm blue.
I'm back.
9.01.2015
I only really feel alive on certain few nights.
Eran cerca de las 11 pm. y los farolitos iluminaban la pequeña y tranquila calle como con luz de velas. Él estaba tarareando una melodía cálida con la boca cerrada.
-¿Cuál es esa?
-No sé.
-¿No sabes?
-O sea, la acabo de inventar.
-¿Y de qué trata?
-De nada. No tiene letra.
-Igual. Todo, absolutamente todo lo que tú creas es una historia. No tiene que ver si es algo que escribes, dibujas o tarareas.
Él le regala una sonrisa de aprobación. Ella le devuelve otra, triunfante.
-Es sobre hoy. Sobre todo lo que hemos hecho y nos ha pasado desde que nos encontramos en la mañana hasta este momento. Sobre cómo siento que solo unos pocos y específicos días son realmente parte de mi vida.
-¿Y los demás?
-Son días nublados, nada más.
-¿Cómo termina?
-Con la medianoche. Pero es un final abierto.
Un destello se reflejaba en el capó del auto, justo en medio de las separadas por centímetros manos de ambos.
-¿Cuál es esa?
-No sé.
-¿No sabes?
-O sea, la acabo de inventar.
-¿Y de qué trata?
-De nada. No tiene letra.
-Igual. Todo, absolutamente todo lo que tú creas es una historia. No tiene que ver si es algo que escribes, dibujas o tarareas.
Él le regala una sonrisa de aprobación. Ella le devuelve otra, triunfante.
-Es sobre hoy. Sobre todo lo que hemos hecho y nos ha pasado desde que nos encontramos en la mañana hasta este momento. Sobre cómo siento que solo unos pocos y específicos días son realmente parte de mi vida.
-¿Y los demás?
-Son días nublados, nada más.
-¿Cómo termina?
-Con la medianoche. Pero es un final abierto.
Un destello se reflejaba en el capó del auto, justo en medio de las separadas por centímetros manos de ambos.
8.03.2015
The Call
Todas las historias de aventura comienzan con algo conocido como "la llamada de la aventura", un evento que le presenta un problema o desafío al héroe, lo cual termina haciendo que inicie su viaje.
En este caso, la llamada de Cer fue una llamada literal, del tipo telefónica.
Miró indeciso, durante varios segundos, la pantalla de su celular. El número estaba guardado como "No contestes. NUNCA.", lo cual le pareció algo inmaduro de su parte, pero se justificó recordando cómo se sentía hace un par de años, cuando cambió el nombre original: Mara. De cualquier forma, si fuera por él, simplemente ya habría borrado el número, solo que, como no lo había visto desde aquella época, lo olvidó.
En la última timbrada, contestó. Guardó silencio.
-¿Cer? ¿Aló?
No. No podía volver a responderle a esa voz aguda y melosa.
-Cer... ¿Aló?, ¿me escuchas?
O tal vez sí. Si respiraba hondo y se esforzaba...
-Hey.
-Hola, ¿cómo estás?
-Bien... Mira, me imagino que esto debe de ser extraño para ti, así que te diré de frente para qué te llamé.
-Necesitas un favor.
-¿Por qué asumes eso?
-¿Para qué más me llamarías?
-¿En serio así piensas de mí?
-Soy tu ex. Y por eso mismo creo que te conozco como para saber por qué me llamas.
-No empieces... Pero sí, necesito un favor.
-¿Ves?
Cer dibuja media sonrisa en su rostro al escuchar el suspiro de Mara al otro lado.
-Bueno, ¿cómo te ayudo?
-¿Te acuerdas de... esa historia que escribiste sobre mí? En la que... era una princesa.
-Sí... (Una de las peores cosas que he escrito, cómo olvidarla).
-Creo que se está cumpliendo... ¿Aló?
-No.
-¿No qué?
-¡No me vengas! ¿A qué estás jugando?
-Tranquilo. No lo tomes tan literal, no es que me esté convirtiendo en una princesa... Pero, ¿te acuerdas cómo comenzaba? La consejera real intentaba advertirle al rey de algún peligro. Bueno, mi abuela ha estado muy preocupada estos días.
-¿Y ha hablado con tu papá?
-Sí, pero no le hace caso... Como en tu historia.
-Eso... es demasiado general. ¿Cómo vas a decir que mi historia se está volviendo realidad solo por ver preocupada a tu abuela? Quédate tranquila, no va a pasar nada...
-Sí, yo también pensé que no tenía nada que ver. De hecho, hasta ese momento ni se me había pasado tu cuento por la cabeza. Pero ahora en la mañana le pregunté qué pasaba, y me dijo que alguien nos estaba acechando.
-¿Qué... ¿Lo dijo así, con esas palabras, "Nos está acechando"? ¿No crees que haya podido leer la historia en algún momento o algo?
-¿Y por qué me asustaría así mi abuela si la hubiera leído?
-No sé... Ella... ¿está bien? O sea, no sé, ya es bien mayor, ¿no?
-Mi abuela no está loca, Cer -su voz fue profunda y grave en aquella frase.
-Perdón. Pero es que no entiendo, no se me ocurre otra explicación. Además, tendría algo de sentido, porque hasta ahora ella ha hecho todo. Si pasara algo de la historia que no esté bajo su control, comenzaría a considerar la posibilidad de que mi historia... se esté haciendo realidad.
-Cer, lo siguiente que pasa que no tiene que ver con la consejera real es que todos desaparecen durante un banquete real. No voy a esperar a que...
-¡Exacto! ¿De verdad crees que toda tu familia va a desaparecer en el aire de la nada?
-Hay una reunión familiar este fin de semana en mi casa...
-Espera al día de la reunión. Vas a ver que no va a pasar nada y vas a dejar de pensar huevadas.
-Pero mi abuela dijo exactamente lo que dijo la consejera.
-¿Y no te parece demasiada coincidencia? Te apuesto lo que quieras a que ha leído la historia. Y ya, no está loca, pero fácil te está haciendo una broma pesada.
Por primera vez, desde que comenzó la conversación, Mara se quedó sin algo que responder, y la línea quedó en silencio.
-Bueno, sí... A mí tampoco se me ocurre otra explicación. Y no, no creo que mi familia vaya a desaparecer en el aire... eso sería muy tonto.
Había algo deprimente en la voz derrotada de Mara que hizo a Cer hablar compasivo en vez de triunfante.
-Tranquila... No te estreses más con eso. Vas a ver que todo va a estar bien.
-Sí. Perdón por llamarte.
-No, no te preocupes... para eso están los amigos.
-¿Ahora somos amigos?
-¿Por qué no? ¿No dijimos que íbamos a quedar como amigos?
-Eso es lo que siempre se dice...
-Mira, solo ten en cuenta que puedes contar conmigo (Cer, ¿qué estás haciendo?), la oferta está ahí.
-Bueno..., gracias.
¿Cómo terminas una conversación así? Si dices "Estamos hablando", indicas que quieres volver a hablar. Peor si dices "Nos vemos". Solamente... "Adiós"?
-De nada. Adiós.
-Cuídate. Chau.
Sí, al parecer, solamente eso.
En este caso, la llamada de Cer fue una llamada literal, del tipo telefónica.
Miró indeciso, durante varios segundos, la pantalla de su celular. El número estaba guardado como "No contestes. NUNCA.", lo cual le pareció algo inmaduro de su parte, pero se justificó recordando cómo se sentía hace un par de años, cuando cambió el nombre original: Mara. De cualquier forma, si fuera por él, simplemente ya habría borrado el número, solo que, como no lo había visto desde aquella época, lo olvidó.
En la última timbrada, contestó. Guardó silencio.
-¿Cer? ¿Aló?
No. No podía volver a responderle a esa voz aguda y melosa.
-Cer... ¿Aló?, ¿me escuchas?
O tal vez sí. Si respiraba hondo y se esforzaba...
-Hey.
-Hola, ¿cómo estás?
-Bien... Mira, me imagino que esto debe de ser extraño para ti, así que te diré de frente para qué te llamé.
-Necesitas un favor.
-¿Por qué asumes eso?
-¿Para qué más me llamarías?
-¿En serio así piensas de mí?
-Soy tu ex. Y por eso mismo creo que te conozco como para saber por qué me llamas.
-No empieces... Pero sí, necesito un favor.
-¿Ves?
Cer dibuja media sonrisa en su rostro al escuchar el suspiro de Mara al otro lado.
-Bueno, ¿cómo te ayudo?
-¿Te acuerdas de... esa historia que escribiste sobre mí? En la que... era una princesa.
-Sí... (Una de las peores cosas que he escrito, cómo olvidarla).
-Creo que se está cumpliendo... ¿Aló?
-No.
-¿No qué?
-¡No me vengas! ¿A qué estás jugando?
-Tranquilo. No lo tomes tan literal, no es que me esté convirtiendo en una princesa... Pero, ¿te acuerdas cómo comenzaba? La consejera real intentaba advertirle al rey de algún peligro. Bueno, mi abuela ha estado muy preocupada estos días.
-¿Y ha hablado con tu papá?
-Sí, pero no le hace caso... Como en tu historia.
-Eso... es demasiado general. ¿Cómo vas a decir que mi historia se está volviendo realidad solo por ver preocupada a tu abuela? Quédate tranquila, no va a pasar nada...
-Sí, yo también pensé que no tenía nada que ver. De hecho, hasta ese momento ni se me había pasado tu cuento por la cabeza. Pero ahora en la mañana le pregunté qué pasaba, y me dijo que alguien nos estaba acechando.
-¿Qué... ¿Lo dijo así, con esas palabras, "Nos está acechando"? ¿No crees que haya podido leer la historia en algún momento o algo?
-¿Y por qué me asustaría así mi abuela si la hubiera leído?
-No sé... Ella... ¿está bien? O sea, no sé, ya es bien mayor, ¿no?
-Mi abuela no está loca, Cer -su voz fue profunda y grave en aquella frase.
-Perdón. Pero es que no entiendo, no se me ocurre otra explicación. Además, tendría algo de sentido, porque hasta ahora ella ha hecho todo. Si pasara algo de la historia que no esté bajo su control, comenzaría a considerar la posibilidad de que mi historia... se esté haciendo realidad.
-Cer, lo siguiente que pasa que no tiene que ver con la consejera real es que todos desaparecen durante un banquete real. No voy a esperar a que...
-¡Exacto! ¿De verdad crees que toda tu familia va a desaparecer en el aire de la nada?
-Hay una reunión familiar este fin de semana en mi casa...
-Espera al día de la reunión. Vas a ver que no va a pasar nada y vas a dejar de pensar huevadas.
-Pero mi abuela dijo exactamente lo que dijo la consejera.
-¿Y no te parece demasiada coincidencia? Te apuesto lo que quieras a que ha leído la historia. Y ya, no está loca, pero fácil te está haciendo una broma pesada.
Por primera vez, desde que comenzó la conversación, Mara se quedó sin algo que responder, y la línea quedó en silencio.
-Bueno, sí... A mí tampoco se me ocurre otra explicación. Y no, no creo que mi familia vaya a desaparecer en el aire... eso sería muy tonto.
Había algo deprimente en la voz derrotada de Mara que hizo a Cer hablar compasivo en vez de triunfante.
-Tranquila... No te estreses más con eso. Vas a ver que todo va a estar bien.
-Sí. Perdón por llamarte.
-No, no te preocupes... para eso están los amigos.
-¿Ahora somos amigos?
-¿Por qué no? ¿No dijimos que íbamos a quedar como amigos?
-Eso es lo que siempre se dice...
-Mira, solo ten en cuenta que puedes contar conmigo (Cer, ¿qué estás haciendo?), la oferta está ahí.
-Bueno..., gracias.
¿Cómo terminas una conversación así? Si dices "Estamos hablando", indicas que quieres volver a hablar. Peor si dices "Nos vemos". Solamente... "Adiós"?
-De nada. Adiós.
-Cuídate. Chau.
Sí, al parecer, solamente eso.
5.19.2015
5.18.2015
Ben
El amargo helado inundó mi boca. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que comencé a revisar los exámenes? Aparentemente, el suficiente para enfriar mi café al punto de hacerlo impasable.
Retiré la taza de mi boca con un gesto de disgusto y un movimiento rápido. Gotas oscuras rebalsaron por el borde del recipiente y se deslizaron hasta su base, dejando aquella conocida huella húmeda y circular sobre el examen que esperaba su turno para ser calificado.
Solté media risa burlona al ver el nombre bajo la mancha café: Shu Yung. Pensé que era apropiado tener el examen de mi peor alumno ennegrecido y amargo, como la idea que tenía de él. Y pensé también que todo este incidente con el café era tan preciso que había sido un designio de Dios.
Dios. Sí, claro.
Dios no habría permitido que mi madre muriese sin siquiera haberme concedido un recuerdo de ella. Dios no habría dejado que crezca prácticamente abandonado por un padre que amaba más a su trabajo que a su propio hijo.
Dios no habría permitido que se llevasen a mi hija.
La huella del café comenzaba a empapar los nombres en las demás hojas.
Retiré la taza de mi boca con un gesto de disgusto y un movimiento rápido. Gotas oscuras rebalsaron por el borde del recipiente y se deslizaron hasta su base, dejando aquella conocida huella húmeda y circular sobre el examen que esperaba su turno para ser calificado.
Solté media risa burlona al ver el nombre bajo la mancha café: Shu Yung. Pensé que era apropiado tener el examen de mi peor alumno ennegrecido y amargo, como la idea que tenía de él. Y pensé también que todo este incidente con el café era tan preciso que había sido un designio de Dios.
Dios. Sí, claro.
Dios no habría permitido que mi madre muriese sin siquiera haberme concedido un recuerdo de ella. Dios no habría dejado que crezca prácticamente abandonado por un padre que amaba más a su trabajo que a su propio hijo.
Dios no habría permitido que se llevasen a mi hija.
La huella del café comenzaba a empapar los nombres en las demás hojas.
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