3.27.2011

This is where we save you.

Cuando faltaba una hora para que saliera el sol, Gallo y Panda se acercaron corriendo hacia León y Cordero, quienes seguían cuidando la puerta norte.

-¡Déjalos entrar! -indicó Panda.
-¿Qué está pasando? -preguntó Cordero.
-Acabamos de freír a una... puta que nos atacó por los invernaderos -respondió Gallo.
-¿Una puta? -León estaba confundido.
-¡Sí, una puta!
-Un monstruo -explicó Panda-. Las dimensiones se han fusionado, ahora esas criaturas y nosotros estamos en el mismo mundo... Solo hemos visto una, pero tememos que vengan más en camino.
-Sí -continuó Gallo-, en cualquier momento... -pero sus palabras fueron interrumpidas por gritos de terror de la población- Típico...

Cientos de criaturas comenzaron a salir del bosque y se dirigieron hacia los delarianos. Estas se movilizaban haciendo uso de ocho largas patas, cuatro en la parte delantera del torso y cuatro más en la trasera, que recordaban a las de una araña, pero terminaban en cuatro potentes garras que formaban una cruz. El torso recordaba al de un gran lobo, así como la cabeza, aunque esta era bastante pequeña en comparación al resto del cuerpo y carecía de orejas y de cualquier detalle que sobresaliera; era casi lisa. El cuello era tan grueso como la cabeza, por lo que parecía que esta se unía directamente al torso. Los ojos eran pequeñas perlas ovaladas horizontalmente de color amarillo pálido. La boca se extendía a lo largo de casi toda la cabeza, era delgada y fina vista de frente, pero al abrirse la mandibula doblaba el tamaño del cráneo y dejaba a la vista largos colmillos y una lengua gris.

La criaturas, que llegaban casi a los dos metros paradas en sus ocho patas, estaban cubiertas completamente por una piel que parecía estar hecha de roca negra. Incluso el sonido que salía cuando se movían se asimilaba al de piedras chocando entre sí.


Los ciudadanos iban siendo atrapados y despedazados por las mandíbulas de las bestias, uno por uno. Ni siquiera los que lograban llegar a la ciudad estaban a salvo, pues los lobos-araña saltaban fácilmente por sobre los golems; su ferocidad los hacía parecer imparables. Pero los miembros de La Mascarada presentes intentaron contenerlos.

-¡Rápido! -gritó León- ¡Entren todos a la ciudad!

Comenzó a correr hacia las bestias. Al pasar a su lado, activaba su sigilo para conseguir una especie de intangibilidad con la que pasaba sus manos dentro de las criaturas, agarraba sea lo que sea que hubiera dentro de ellas y lo arrancaba de sus cuerpos. Los lobos-araña caían muertos instantáneamente.

Debido a la velocidad con la que se movían, Panda también tenía que acercarse considerablemente a las bestias para desvanecer partes de sus cuerpos sin las cuales estas morían. Hacerlas desaparecer enteras habría consumido mucho Éter.

Gallo decidió incendiar solo las cabezas de los lobos-araña. De esta manera no se convertirían en monstruos de fuego y podría causar el mayor daño gastando la menor cantidad de Éter posible. Si bien las bestias caían varios segundos después de comenzar a arder, Gallo podía atacar a una distancia considerablemente mayor de la que necesitaban León y Panda.

Por otro lado, Carnero quitó su voluntad de los ahora inservibles golems y en su lugar dio movimiento a los árboles del bosque, los cuales comenzaron a cruzar la pradera que separaba el bosque de la ciudad al mismo tiempo que se deshacían de los lobos-araña con latigazos de sus ramas y raíces. Una vez llegaban al límite de la ciudad se entrelazaban entre sí, formando una muralla.

-Eso va a detenerlos por un rato -dijo Carnero mientras los árboles seguían alineándose. El bosque entero parecía estar marchando hacia Delaran para protegerla-. León, necesitamos avisar a los demás -Carnero comenzó a luchar también, usando su sigilio cinético arrojaba a las bestias entre ellas-, encuentra a Mariposa.

León asintió. La velocidad mejorada y su habilidad para atravesar cualquier obstáculo que se le presentara lo hacían el más apto para llevar el mensaje. A pesar de detenerse un par de veces para ayudar a ciudadanos que eran atacados por las criaturas, llegó en pocos minutos a donde se encontraban los otros cinco miembros de La Mascarada, rodeados del ejército delariano... Si quería encontrar a Mariposa en aquel mar de soldados iba a tener que pasar por ellos primero.

-Bien -dijo el Padrino en medio del campo de batalla, aún ignorando la situación de afuera-, si cada uno se encarga de veinte mil...
-¡Fuego!

Dodo rápidamente disminuyó la gravedad a su alrededor para hacer que el grupo se eleve en el aire y evite las balas.

-¡León está ahí! -señaló Búho flotando en el aire.

Los soldados volvieron a disparar. Esta vez Mariposa transportó al grupo a uno de los techos.

-Tenemos que separarnos -indicó ciervo.
-Yo voy por León -dijo Mariposa.

Dodo surcó el cielo, siendo blanco de varios disparos, pero bloqueándolos todos con su sigilo. El sigilo de Búho tenía como efecto el incrementar sus reflejos, por lo que podía acercarse a los soldados evitando las balas con facilidad y luego vencerlos en combate mano a mano, aunque solo por las obvias ventajas que tenía sobre ellos. Ciervo, por otro lado, se mantenía oculta, metiéndose por varios callejones y saltando sobre los techos, y trataba de llegar al general, sabiendo que sin él, el ejército probablemente detendría su ataque. El Padrino levantaba y movía muros usando tanto el asfalto de las calles como el cemento de las construcciones circundantes para atrapar a los soldados en callejones sin salida alguna.

Mariposa estuvo al lado de León en un parpadeo.

-Hay criaturas atacando la ciudad -le dijo este último alarmado.
-¿Las dimensiones?
-¡Sí! Avisa a los que cuidan las otras puertas, diles que dejen entrar a los ciudadanos.
-Está bien. Espérame acá, ya vengo.

Mariposa desapareció y reapareció en menos de medio minuto, con su objetivo cumplido. Luego agarró a León del brazo y lo llevó hacia donde estaba el Padrino. Rápidamente le comunicaron la situación a los otros miembros también, pero aún tenían que terminar con el ataque del ejército.

Una vez más, Mariposa desapareció, ahora con la arriesgada intención de traer al general, pero no sería sencillo.

En cuanto estuvo detrás del imponente hombre, este volteó y la tumbó rápidamente, entonces tuvo una docena de rifles apuntándole a la cabeza. Logró regresar justo a tiempo, pues oyó como las balas chocaban contra el piso sobre el que ella había estado.

-Se me acaba la paciencia con estos hombres... Yo te acompaño, Mari -se ofreció el Padrino.

Una vez volvieron a estar con el general, el Padrino fundió los cañones de todas las armas con las que les apuntaron, incluyendo el gran revólver del general, lo que le dio suficiente tiempo a Mariposa para agarrar a este último y regresar los tres juntos con el resto del grupo.

Dodo elevó al general en el aire para privarlo de cualquier acción.

-Su gente está muriendo allá afuera -le gritó el Padrino enfadado.
-¿De qué hablan?
-Mari, llévalo a ver lo que está sucediendo afuera.

En las afueras de la ciudad, el general vio horrorizado las grotescas criaturas que comenzaban a invadir la ciudad y a los otros miembros de La Mascarada esforzándose por detenerlas.

-De... de acuerdo -al general le tomó un instante recuperar la voz una vez hubo regresado-. Trabajemos juntos. Ordenaré el alto al fuego.

Los soldados cesaron su ataque y escucharon a su general, quien ya había acordado el curso de acción con La Mascarada.

-Soldados, diríjanse al perímetro de la ciudad, ataquen a toda criatura hostil y protejan a nuestros ciudadanos a toda cosa. ¡En marcha!

Los soldados se apresuraron en cumplir las órdenes y trotaron hacia donde se les había indicado.

-Mari, por favor trae a los demás miembros de La Mascarada -pidió el Padrino-. Vamos a necesitarlos a todos para hacer nuestra parte.

3.24.2011

This is where they find us.

Gallo y Panda estaban en las afueras de la ciudad, reemplazando los sistemas computarizados de las granjas e invernaderos por sigilos de control y mantenimiento.

-Esto es más complicado de lo que parecía -se quejó Gallo.
-Sí, vamos casi dos horas y recién vamos por la mitad del primer invernadero. Puede que, entre adaptar los invernaderos, las granjas y las centrales de energía se nos pasen varias semanas...
-O varios meses... incluso con toda La Familia ayudando.

Ambos suspiraron.

-Tecnología inservible... -Panda desvaneció las computadoras que solían controlar el invernadero.

Gallo sacó un cigarrillo y lo prendió chasqueando los dedos.

-¿Puedes fumar con la máscara puesta?
-Sí -dijo y exhaló el humo-, las modificaciones que les hicimos son increíbles.
-Pero no creo que debas fumar acá... Ya sabes, ¡por el aire purificado y todo eso! -dijo indicando una obviedad, pero a Gallo pareció importarle poco.
-Solo será uno. Hagamos este sigilo.

Panda le mostró un dibujo con el sigilo que debían reproducir a la perfección. Gallina activó su sigilo de combustión y lo usó para marcar el piso metálico, haciendo el dibujo necesario.

-Espera. Creo que esa linea sigue un par de grados más a la derecha.
-¿Tanto importa?
-Sabes que sí...

Una mala comunicación con la realidad a través de los sigilos podía traer resultados completamente inesperados.

-Bueno, hazla tú.

Panda activó su sigilo y comenzó a hacer desaparecer las porciones de piso por las que debía seguir la línea.

-Panda -lo interrumpió.
-¿Uhm?
-¿Crees que eso se haya escapado de una de las granjas? -señaló a un enorme ser que parecía observarlos desde el otro lado de las paredes de vidrio del invernadero.
-¿Qué hablas... -respondió mientras volteaba a ver a lo que se refería- ¡¿Qué hablas?! ¡¿Qué es esa cosa?!
-No tengo idea... ¿Por qué no la desvaneces por si acaso?
-Es muy grande, no me alcanza el Éter.
-¡Desvanece su cerebro!
-¿Dónde está su cerebro?
-¿En su cabeza? -respondió con sarcasmo.
-¡¿Dónde está su cabeza?!

Y es que la criatura era completamente extraña. Un hedor terrible emanaba de su piel ocre arrugada. Docenas de largas piernas, que terminaban en tentáculos, salían de su también largo torso, el cual no era visible debido a las esferas semitransparentes, que posiblemente cumplían la función de ojos, que lo cubrían.

El extraño ser avanzó hacia ellos rompiendo el cristal de las paredes. Se paró en las piernas traseras y mostró el inferior de su torso, en el que había una gran boca circular con varios juegos de dentaduras y de la cuál salió un chirrido de otro mundo que casi vuelve locos a los Hermanos de Sangre.

-¡Mierda! -exclamó Gallo.
-¡Corre! -lo jaló Panda.

Gracias a los sigilos de mejora física pudieron salir de ese lugar y correr hacia el bosque con una velocidad inhumana; sin embargo, la bestia también se movía increíblemente rápido con sus numerosos tentáculos.

Panda intentó, aunque sea, desvanecer los tentáculos de la criatura para inmovilizarla, pero esta esquivaba los agujeros negros rápidamente. La única forma de hacerlo eficazmente era acercándose, pero al mismo tiempo era muy arriesgado.

-¡Quémalo! -dijo Panda agitado.
-Estamos en medio del bosque, ¿quieres que cause un incendio?
-Eh... ya sé. Distráelo, pero mantenlo en esta zona.

La criatura los atacó con uno de sus tentáculos, pero lo pudieron esquivar.

-¿Qué vas a hacer?
-Confía en mí. Que no se aleje de esta zona.

Panda se alejó varios metros de Gallo. El monstruo quiso seguirlo, ni siquiera giró para hacerlo, solo comenzó a moverse en dirección de Panda, pero Gallo lo detuvo empujándolo con el sigilo cinético.

Panda comenzó a correr formando un círculo alrededor del área en la que estaba la bestia y tocando todos los árboles en su camino para desvanecerlos, de manera que los árboles de aquella área estuvieran aislados. Luego regresó con Gallo.

-Ahora sí, prende todo.
-Entiendo.

Gallo extendió su mano derecha y incendió los árboles exteriores primero, dejando un pequeño espacio para salir con Panda. En cuanto estuvieron a salvo, incendió también este pequeño espacio. Ahora la criatura estaba encerrada en un círculo de fuego que rápidamente se cerró hacia ella.

Los Hermanos de Sangre vieron sin aliento como la bestia chillaba y rugía mientras las llamas la devoraban.

-Así que... -habló Gallo jadeando.
-Las dimensiones... -dijo Panda de la misma forma.
-¡Tenemos que decirle a los demás!

3.22.2011

This is where you doubt.

Luego de presenciar la escena, Ciervo salió del edificio y fue a reencontrarse con Mari y Búho.

En el camino comenzó a pensar que el Padrino se había comportado extraño, incluso le daba un poco de temor. Es cierto que no había lastimado a nadie, pero no podía evitar sentirse inquieta al recordar la manera en la que hablaba con el representante.

Encontró a sus compañeros frente a una casa en la que había una madre atrapada con su hija. Las habían encontrado gracias a los sentidos agudizados de Búho y Mari las sacaría de ahí mediante portales. Ciervo se encargaba de curar alguna herida que pudiera haber, aunque estas eran poco comunes y lo máximo que habían encontrado habían sido algunos cortes ocasionados por la desesperación de algunas personas al tratar de liberarse de donde estuvieran.

-¿Están bien? -preguntó Ciervo cuando Mari hubo sacado a la niña y a su madre.
-Sí, gracias -respondió la madre.
-Por favor, diríjanse hacia las afueras de la ciudad -dijo Búho entregándoles una antorcha-. Ahí se han reunido todos y llega la luz de la luna.

Solo había pasado una hora y ya habían revisado más de la mitad de la ciudad en busca de atrapados. Esto era gracias a la facilidad de Búho de encontrarlos y a la de Mari de llegar a cada hogar en un abrir y cerrar de ojos.

-Creo que se está comportando extraño -dijo Ciervo al no poder más con sus pensamientos.
-No te asustes -respondió Mari-, lo conocemos de años, no es un dictador, es nuestro amigo.
-Tendrías que haber visto como habló allá en la oficina.

De hecho, Ciervo estaba ahora preocupada por los chicos que había llevado ahí, pero le tranquilizaba que Dodo también estuviera con ellos.

-Esto es por lo que hemos estado trabajando y esperando -habló Búho-. Es normal que a la gente le incomode, pero después de todo esto les beneficia. Aunque, claro, él tiene un modo muy megalómano de expresarlo...
-Exacto. Es la megalomanía. Antes era como un hermano, no solo con nosotros, sino con toda La Familia; ahora... ya no sé.
-¿Te ha dicho algo que te haga pensar que se le está subiendo el poder?
-A mí no...
-¿A alguien de La Familia?
-Tampoco, pero... tampoco es como antes, divertido y cariñoso...
-¿Como antes? -intervino Mari- Han pasado solo unas cuatro horas desde que todo comenzó... Y encima estamos poniendo todas las cosas en orden, recuerda también que son las cuatro de la madrugada y no hemos dormido nada. Es normal que se muestre algo estresado ante todo esto, no tiene tiempo para divertirse ahora, ninguno de nosotros lo tiene.
-Cierto... esto es el motivo de nuestros años de estudio, es algo serio.

Pero Ciervo no podía quitarse la inquietud de la cabeza acerca del Padrino. Más que nada estaba preocupada por él.

Media hora después, habían terminado con los rescates.

-Hora de regresar -dijo Ciervo satisfecha de la labor.

Mari abrió un portal que los llevaría hacia la oficina.

-Damas primero.
-Qué graciosa -respondió Búho.

En la oficina, David y Mandy hablaban con el Padrino.

-Queremos aprender -dijo el chico.
-Sí, queremos hacer lo que ustedes hacen.
-Uhm, no, no hay forma -se negó el Padrino.
-Al menos déjanos quedarnos con ustedes, podemos aprender viendo para no incomodarlos.

El Padrino se quedó viendo una vez más a Mandy, que acababa de hablar. La negrura de la máscara ocultaba la dirección de su mirada, pero la chica sentía su mirada.

-Soy estudiante de medicina -David sacó de su trance al Padrino- y ya tengo experiencia. Pueden necesitar un médico ¿verdad?
-Ciervo ha leído varios libros de medicina... -había tenido que hacerlo para saber sacarle el máximo provecho a su sigilo de manipulación biológica.
-Pero un médico extra no les vendría mal, tal vez para las cosas menos importantes o por si surge algo para lo que... Ciervo no estuviera preparada.

El Padrino miró intermitentemente a ambos muchachos. Luego su vista volvió a quedar en Mandy.

Mari, Ciervo y Búho desaparecieron instantáneamente de las oscuras calles de Delaran y reaparecieron en la oficina. Ciervo se alivió al ver que los chicos estban bien, aunque no estaba segura de por qué se había preocupado.

-Y bueno -Búho se dirigió al Padrino-, ¿qué vamos a hacer con ellos?
-¿Quieres que los regrese afuera? -se ofreció Mari.
-No será necesario... A partir de ahora son miembros en etapa de prueba de La Familia.

Todos en el cuarto se quedaron sin palabras hasta que Dodo pudo articular.

-Vas a dejarlos... ¿ahora? ¿Ahora que es obvio que teníamos razón?
-Tiene razón -la respaldó Búho-, no sería justo para los otros miembros de La Familia que creyeron junto a nosotros sin tener otra evidencia que las palabras de el libro...
-Disculpen -David trató de intervenir tan respetuosamente como pudo-, pero nosotros nunca oímos de su organización antes. Si lo hubiéramos hecho, hay la posibilidad de que nos hubiéramos unido.
-La Familia se basa en amistad y confianza -repuso Mari-, nosotros no sabemos nada de ustedes.
-Dennos una oportunidad de ser parte de ustedes -pidió Mandy.
-Bueno... -el Padrino no estaba seguro de qué hacer-, lo mejor será que lo consultemos con los demás miembros de La Mascarada, luego tomaremos una decisión.

Ciervo se alivió aún más al ver que el Padrino seguía considerando la opinión de todos tan importante como la suya. Probablemente se había estado preocupando de nada.

Los cuatro enmascarados aceptaron la propuesta.

-Oye -Búho se dirigió hacia el Padrino-, Ciervo nos dijo que estuviste hablando con unos tipos del gobierno.
-Sí... vinieron con ganas de romperme las pelotas.
-Pues... han regresado con algunos amigos...

Búho escuchó a lo lejos los pasos de todo el ejército delariano marchando hacia el edificio y lo confirmó haciendo uso de visión térmica.

-¿Cuántos son? -preguntó Ciervo preocupada.
-Es todo el asqueroso ejército...
-Qué tercos -se quejó Dodo.
-Lo mismo opino -dijo el Padrino-, pero, por más que me encantaría que nos deshagamos de ellos de la manera fácil, tenemos que neutralizarlos sin hacerles daño...
-Si vamos los cinco, no debería ser muy difícil -lo animó Mari.
-Me imagino que no. Búho, ¿con qué están armados?
-Rifles de asalto y granadas más que nada. La mayoría de sus armas, incluyendo los mecas, tenían algún sistema de precisión electrónico. Aunque tienen algunos lanzacohetes de los antiguos.

No solo esto, sino que el ejército delariano contaba con cerca de cien mil soldados eficazmente entrenados en tácticas de guerra.

-Esto sería más fácil si los demás miembros de La Familia pudieran hacer uso de la magia desde ya -le dijo Ciervo al Padrino.
-Lo sé, pero no sabíamos que el choque ocurriría de noche, tendremos que esperar a que salga el sol en una hora y media... Y, aún así, la energía mágica se va a demorar algo en acumularse y en que sea suficiente para todos... Qué estrés.
-¿Y el sigilo del río? -preguntó Mari.
-No tenemos tanques de agua para todos... De hecho, no tenemos ni uno más.
-Se están acercando -interrumpió Búho.
-Por favor, Mari -pidió el Padrino.
-Claro -respondió ella abriendo un portal para los cinco.

Aparecieron frente al ejército. El general, que no se esperaba la repentina aparición de los cinco enmascarados, reaccionó rápidamente gritando "¡Fuego!". La descomunal ráfaga de balas fue detenida por la pared de concreto que acababa de levantar el Padrino usando el material del piso y de las construcciones cercanas.

El ejército se dispersó rápidamente por las calles de la zona, rodeando el área en la que se encontraban los miembros de La Mascarada. Una granada derrumbó la pared que los había protegido y los cinco se encontraron rodeados por cuadras y cuadras de soldados por toda la zona. Se pusieron espalda con espalda y esperaron el fuego enemigo.

This is where you take us seriously.

El Padrino se encontraba en la oficina principal, ubicada en el último piso, del edificio de Radio Renacimiento. Lo acompañaba solamente Dodo, pues los demás se encontraban rescatando ciudadanos atrapados, atendiendo las puertas de la ciudad y adaptando las granjas e invernaderos para que funcionen con magia.

El lugar había sido acomodado rápidamente. Esferas de luz surgían de sigilos alrededor de la habitación y la iluminaban. El ascensor también estaba operativo gracias a la magia. Las puertas de este se abrieron y el Padrino oyó los pasos en el pasillo afuera de su nueva oficina. Ciervo entró sujetando a un muchacho rubio y a una chica de cabello negro.

-Búho los encontró mientras buscábamos atrapados. Lograron escabullirse.
-Increíble, los sentidos de Búho son como satélites -rió.

Mandy miró con temor como el Padrino hablaba sin que los labios se movieran, a diferencia de las otras máscaras. Esta no era la de un animal, pero su falta de expresión hacía que tampoco se viera humana.

-Monstruo... -murmuró ella, lo que le ganó la atención del Padrino.
-Bueno... -se vio obligado a hacer una pausa al observar su rostro-, eso es ofensivo.
-Si tú estás detrás de todo esto -habló David-, tiene razón.
-Yo no ocasioné esto, pero traje una solución por la cual he dedicado casi toda mi vida hasta el momento. ¿Querían que les de el trabajo de mi vida así como así?
-Pero, ¿con qué derecho te apropias de nuestra ciudad?
-De todas formas su ciudad es inhabitable en este estado. No pueden ver absolutamente nada a penas cae la noche, no tienen ningún servicio... ¡no pueden ni abrir sus puertas! Yo reviviré su ciudad al amanecer sin que me lo hayan pedido y a cambio quiero retribución. Me parece que es justo.
-No todos pueden pagar tu precio...
-Vaya... ustedes son lentos. Por eso doy la opción de que paguen con trabajo.

Un miembro de La Familia entró a la larga oficina.

-Padrino, hombres del gobierno solicitan una audiencia.
-¡Negocios! Excelente. Diles que pasen. Ustedes pueden tomar asiento -se refirió a Mandy y a David-, luego terminaremos de hablar.

Entró un representante del gobernador de Delaran acompañado de un escuadrón de las fuerzas especiales. Esto hizo suponer a los tres miembros de La Mascarada presentes que las armas de fuego, al menos las primitivas, funcionaban, así que se prepararon.

-Bienvenidos, caballeros -dijo sin darle oportunidad de hablar al representante, quien se quedó con la palabra en la boca-. Me imagino que están aquí para hacer negocios -el Padrino esperaba que los ciudadanos hubieran quedado con el gobernador en que trabajarían y que el representante venía a discutir las condiciones de trabajo, pero las cosas no eran así de fáciles.
-De cierta manera... podría decirse que sí -respondió el representante y continuó-. En nombre del gobernador vengo a exigir la ciudad de vuelta, así como el conocimiento que usted posee para regresar Delaran a su estado habitable.

El Padrino se quedó en silencio un momento, con los dedos cruzados sobre su escritorio. Luego se paró lentamente.

-Como les explicaba a estos chicos antes de que ustedes llegasen, les estoy haciendo un favor al revivir la ciudad y solo espero retribución... -su voz parecía irritada- Ahora si...
-No estamos de acuerdo -lo interrumpió.
-Como iba diciendo, si no están de acuerdo, simplemente salgan, ¿entienden?
-Hubiera querido que esto acabe bien -se lamentó el representante e hizo una seña.

El escuadrón de asalto alzó sus rifles y dispararon hacia los tres miembros de La Mascarada. Los miembros de La Familia que cuidaban la puerta corrieron hacia ellos, pero se detuvieron al ver lo que había sucedido.

Dodo había aumentado la gravedad del área de la trayectoria de las balas, de manera que estas cayeron al piso casi instantáneamente luego de ser disparadas.

-Gracias, Dodo -dijo el Padrino mientras apreciaba satisfecho el rostro atónito del representante del gobernador. Luego se dirigió a él y al escuadrón de asalto-. Díganle al gobernador que debería ser más agradecido -se acercaba mientras decía esto-. Lárguense.

La gente del gobierno salió casi corriendo de la oficina, pero el representante se detuvo en la puerta.

-¿Quién eres?

Aquel de la máscara blanca regresó a su asiento con tranquilidad y desde ahí, otra vez con los dedos entrelazados, respondió:

-Soy El Padrino.

3.20.2011

This is where you meet your new rulers.

Pronto, los astutos pobladores de Delaran estaban en las calles, con antorchas improvisadas o linternas, desfilando hacia las afueras de la ciudad, a donde la luz de la luna sí llegaba. Muchos de ellos llevaban carpas y provisiones. Y en el camino, junto a ellos, habían figuras encapuchadas de negro, pero estas se quedaron en la entrada de la ciudad, como esperando.

Al parecer, todo aparato electrónico, incluyendo simples relojes digitales, había dejado de funcionar; sin embargo, artefactos simples, como linternas y relojes de manecilla, funcionaban bien. Luego de un rato de experimentar con lo que tenía a la mano, David se dio cuenta de los dos problemas: primero, la fuente de energía; solo las baterías podían hacer funcionar ciertos aparatos debido a que estas producían energía mediante una reacción química. Segundo, la complejidad del objeto; cualquier cosa con circuitos era completamente inservible; mientras que simples máquinas mecánicas funcionaban perfectamente.

Ahora, la realidad de Delaran era la siguiente: absolutamente todos los sistemas de la ciudad estaban controlados por sistemas electrónicos, desde el reparto de agua hasta los medios de comunicación; las baterías químicas eran casi imposibles de encontrar debido a que eran consideradas muy contaminantes y habían sido reemplazadas por celdas eléctricas recargables, mucho más pequeñas y eficientes. El petróleo altamente refinado que se utilizaba para ciertas máquinas tampoco proporcionaba energía, al igual que la planta eléctrica al lado del río y los paneles solares con energía almacenada. La ciudad estaba muerta.

David y Mandy se mantuvieron junto a su grupo de amigos que por suerte no habían perdido de vista entre la multitud. Se mantuvieron cerca a la entrada norte de la ciudad y, en cuestión de pocas horas habían logrado hacer una pequeña fogata con lo que habían encontrado en el bosque, así como varios otros grupos de ciudadanos.

-No puedo creer que esté pasando esto -dijo Mandy.
-Yo tampoco... ¡no me lo explico! ¿Cómo puede ser que de la nada nuestra tecnología sea inservible?
-¿De dónde vamos a sacar comida...? -Mark había encontrado algo importante por lo que preocuparse.

Mandy se abrazó de David. Él la abrazó con el brazo derecho mientras se ponía la mano izquierda en la frente y miraba al cielo, probablemente era la primera vez que veía las estrellas directamente. Al bajar la vista pudo ver como trece figuras encapuchadas de negro entraban a la ciudad y eran recibidas por las que se habían quedado ahí. Una de las figuras volteó hacia David antes de entrar y a este casi le da un infarto. Aquel ser tenía un cuerpo humano, pero su cabeza parecía ser la de un león. Y es que, con medios mágicos, los antiguos antifaces de La Mascarada habían adquirido una apariencia extremadamente realista de sus respectivos animales, cubriendo toda la cabeza e incluso imitando movimiento facial y de labios. La máscara de Mari parecía una verdadera mariposa gigante posada en la cara de la chica. La máscara del Padrino seguía siendo blanca y sin expresión ni movimiento, pero ahora parecía ser parte de su piel y a través de los orificios para los ojos solo se veía negrura. El rededor de estos, así como los labios cerrados, estaban pintados de negro y habían dos pequeñas lineas curvas sobre los ojos, imitando delgadas cejas.

-¿Han... han visto eso?

Pero los acompañantes de David no habían estado prestando atención, aunque pronto lo harían.

Cerca de quince minutos pasaron y el cielo de Delaran se iluminó con lo que parecía ser un holograma proyectado desde el edificio de Radio Renacimiento, la estación oficial de la ciudad, el edificio más alto, situado en el centro de la ciudad.

Todos los ojos se posaron en la máscara blanca con detalles negros que se veía en el cielo.

-Buenas noches, ciudadanos de Delaran. Les habla el representante de La Familia. Como pueden haberse dado cuenta, ha tomado lugar un acontecimiento terrible: la tecnología que mantenía nuestra ciudad viva ha quedado inservible. Estoy seguro que esto ha causado diferentes problemas para muchos; de hecho, serviciales miembros de La Familia se encuentran ahora rescatando a varias personas que quedaron atrapadas debido a las cerraduras electrónicas y a ascensores.

>>Pero para eso estamos acá. Nosotros podemos devolverle la vida a esta ciudad, ya hemos comenzado a hacer los arreglos para lograrlo. Muy pronto, Delaran volverá a brillar y a estar llena de las comodidades y condiciones de vida que todos conocemos. ¡Y ustedes podrán disfrutar de ella! ...Por favor, acérquense a nuestros encargados en cualquiera de las tres entradas de la ciudad para negociar los precios.

La transmisión terminó abruptamente y los delarianos no sabían qué sentir. ¿Esperanza o miedo? De todas maneras tenían que acercarse.

En la entrada norte estaban León y Carnero junto a otros miembros de La Familia. Pronto hubo una multitud alrededor de ellos y acercárseles era increíblemente difícil, pero no fue necesario para que David, Mandy y sus amigos se enterasen del alto precio para vivir en la ciudad.

-Si no pueden pagar en dinero ni en propiedades, pueden hacerlo con trabajo -dijo Carnero ante las crecientes quejas.
-¿Qué clase de trabajo?
-Minería. Hay un mineral que necesitamos y se encuentra pasando el bosque del este, en las montañas en las cuales nacen los ríos Octubre y Otoño -respondió León con voz imponente.
-¡No pueden apropiarse de la ciudad!
-¡Esos hogares nos pertenecen!

Los delarianos comenzaban a agitarse y con razón. No tomó mucho para que quisieran entrar por el perímetro de la ciudad, pero fueron sorprendidos por gigantes de roca que lo patrullaban.

-¿Golems? ¿No pudiste ser un poco más original?
-Fue lo primero que se me vino a la mente. Además -agregó Carnero viendo como estos espantaban a la gente sin tener que si quiera tocarla-, cumplen su función muy bien.

El grupo de chicos se volvió a reunir alrededor de la fogata. Se agarraban las cabezas pensando en qué hacer, pero nada parecía una buena solución.

-Al parecer tendremos que ir a las minas -dijo Mark.
-¿Cómo supones que yo trabaje allá? -repuso Lía, una de las chicas del grupo.
-Estoy seguro que tu papá podrá hacerlo por ti.
-¿Y cómo esperas que lo encuentre, genio?
-¡Entonces propón otra solución!
-Entraré a la ciudad -interrumpió David.
-Incluso si lo logras, eso va a servir de poco -se opuso Mandy inmediatamente, consciente del peligro.
-Claro que sí. Si esos sujetos pueden revivir a Delaran y hacer estas cosas es porque tienen algo especial... o saben algo que nosotros no. Voy a conseguir ese algo.
-Estás mal... -trató de disuadirlo Mark- no solo es peligroso, sino también fantasioso. ¿Cómo planeas hacerle frente a esos tipos con las máscaras de animales si te los encuentras ahí adentro? ¡¿Cómo planeas quitarles su secreto?!
-Ya veré. Es lo mejor que puedo hacer; no voy a rendirme ante unos sujetos que creen que pueden venir y quitarnos la ciudad así no más.
-Entonces voy contigo -Mandy lo agarró del brazo. Él la miró a los ojos y se dio cuenta que iba a ser imposible que lo dejara ir solo. La abrazó.
-Está bien. Juntos somos invencibles. Pero vamos a necesitar su ayuda para entrar -se dirigió hacia el resto de su grupo. Solo quiero que distraigan a esos... golems para que podamos escabullirnos entre ellos.

El grupo se aseguró de estar lo suficientemente lejos de Carnero y León y puso su plan en marcha. David y Mandy se mantuvieron escondidos mientras el resto del grupo se dividía en dos y corría en direcciones opuestas, como si quisiera entrar. Con esto lograron captar la atención de ambos golems de la zona, los cuales siguieron a un grupo cada uno, dejando un espacio libre entre ellos para entrar. La pareja aprovechó la oportunidad y se lanzaron a la ciudad con antorchas en mano.

Uno de los golems llegó a ver como entraban a Delaran, pero solo tenía ordenes de permanecer en su sitio sin dejar que nadie pase, no de seguir a quien lo lograra.

3.19.2011

This is where we march to our fate.

-¡Vengan, miren esto!

Carnero veía por la otra ventana, la que daba al bosque. Cuando todos se acercaron, efectivamente, vieron el bosque, pero este terminaba mucho antes de lo que debería y le seguía una pradera que rápidamente daba lugar a un vasto desierto iluminado por la luna. El Padrino recordó las palabras del libro, las consecuencias serían impredecibles.

-Increíble... al parecer el choque ha tenido bastante magnitud -dijo Búho.
-¿Creen que... las dimensiones se hayan... fusionado? -preguntó Liebre temerosa.
-No hay manera de saberlo -respondió el Padrino-, los desiertos son completamente normales en nuestro mundo, puede que solo sea un reajuste geográfico... tendremos que esperar para estar seguros. Ahora -dijo alejándose de la ventana-, alisten sus sigilos; tenemos que ir al río Octubre.

Todos regresaron a sus habitaciones, se cambiaron a las túnicas y se pusieron sus máscaras respectivas. Además, cada uno se puso un par de guantes blancos con sigilos, símbolos mágicos, diseñados por cada uno.

Cada sigilo diferente tenía diferentes propósitos. Primero, común a todos, un sigilo de activación en el reverso de la mano izquierda; este les permitiría activar un sigilo más grande en conjunto para realizar hechizos de gran escala. Segundo, en la palma de esta misma mano, un sigilo de mejora física, que aumentaría su fuerza, velocidad y resistencia. Este requería una gran cantidad de energía mágica para su activación y mantenimiento, por lo que era inservible en ese momento. Tercero, en el reverso de la mano derecha, un sigilo cinético, cuyo consumo de energía mágica variaba dependiendo del objeto que se quisiera mover y la velocidad a la que se quisiera hacerlo, así como la distancia. Finalmente, la función del sigilo en la palma derecha había sido escogida por cada uno y era única. Estos eran mucho más complejos que los otros, había tomado varios años desarrollarlos y su consumo de energía mágica también era bastante alto.

El sigilo de Liebre le permitía distorsionar los estímulos sensoriales de manera que la percepción de estos se alteraba. Dodo tenía un sigilo que le permitía afectar la gravedad en una zona determinada. Ciervo creó un sigilo de manipulación de tejido, con el que podía tanto curar heridas, como causarlas. Cisne decidió crear un sigilo que le permitiera controlar las condiciones atmosféricas de un área elegida por ella. Félin hizo un sigilo que le permitiera controlar y crear corrientes electromagnéticas a diferentes escalas. El sigilo de Mariposa le permitía crear portales espaciales, con lo que lograría algo muy parecido a la teletransportación; sin embargo, el potencial de estos portales era mucho mayor, pero desconocido y, por lo tanto, peligroso para experimentar.

Lobo creó un sigilo que le permitiera manipular el flujo de energía mágica dentro de un cierto perímetro. León hizo un sigilo de asimilación con el que podría fusionarse con casi cualquier cosa que tocase. Carnero tenía un sigilo que le permitiría animar objetos inanimados y tener control sobre ellos. Búho creó un sigilo con el cual su percepción a través de los cinco sentidos se elevaría inmensamente, hasta llegar a saber y darse cuenta de cosas que otros no podrían. Panda hizo un sigilo con el cual podría abrir pequeños agujeros negros por décimas de segundo, las cuales eran suficientes para que todo lo que tocara el agujero se desvaneciera de la existencia; abrir un agujero más grande durante más tiempo implicaría un consumo constante de grandes cantidades de energía mágica. El sigilo de Gallo le permitía hacer entrar en combustión lo que él quisiera.

El Padrino miró su sigilo con cariño. Este era una versión avanzada del sigilo cinético; con él podría mover materia a nivel atómico, con lo que la controlaría en cualquier sentido. Solamente no podía crearla.

La Mascarada se reunió afuera del sanatorio mental y marcharon hacia el río Octubre. Todos llevaban tanques metálicos de agua vacíos colgando de sus espaldas.

-¿Tienes idea de lo ridículos que nos vemos con estas cosas? -dijo Gallo.
-Las necesitamos... -respondió El Padrino- Además no creo que se vean tan mal... -buscó aprobación en la mirada de los demás, pero no la encontró- Bien, se ven horribles...
-Al menos los hubiéramos pintado de negro para que vayan bien con las túnicas...
-Sí, el amarillo patito como que llama mucho la atención -Ciervo respaldó a Panda.

Solo por la máscara no se notaba lo irritado que estaba El Padrino.

-¡Bien! -se repuso- En marcha.

Al lado del río había un enorme sigilo cavado y una parte de este estaba sumergido en la orilla. La Mascarada se puso alrededor de este sigilo.

-¡Activen sus sigilos de... activación!
-Debimos haberles puesto otro nombre -dijo Félin.
-... ¿ya?
-Lo siento.
-Prosigamos. Recuerden, este va a ser nuestro primer hechizo y lo estamos haciendo juntos, como parte de la familia que somos. Nos puede tomar mucho tiempo llegar a la concentración necesaria para activarlo, pero valdrá la pena.

Cada uno en su respectivo lugar, guardaron silencio y cerraron los ojos. Visualizaron la energía mágica del río fluyendo a través de cada línea del sigilo cavado en el piso; al mismo tiempo se deshicieron de cualquier otro pensamiento que pudiera desconcentrarlos. El proceso duró unas dos horas, pero, finalmente, el agua del río comenzó a fluir a través del sigilo. Luego, lentamente, el agua en el sigilo fue adquiriendo un brillo púrpura y el sigilo quedó activado.

Todos miraron asombrados. Tenían magia frente a sus ojos y la habían hecho ellos mismos. La Mascarada se sentó, exhausta pero satisfecha.

-Excelente... ¡excelente! -dijo el Padrino mientras se limpiaba el sudor- Llenemos nuestros tanques, no nos volveremos a cansar de esta forma.

Así hicieron, llenaron los tanques de agua de sus espaldas hasta el tope. Este líquido recibía el nombre de Éter y era una fuente de energía mágica. El Éter irradiaba la energía, pero esta solo era consumida al ser absorbida por un sigilo, con lo que también disminuía la cantidad del líquido.

Cada miembro de La Mascarada activó su sigilo de mejora física. Entonces el tanque en la espalda ya no les pesaba más, el cansancio disminuyó considerablemente y decidieron que era hora de marchar hacia Delaran.

3.16.2011

This is where you realize nothing is gonna be alright.

Mandy y David se encontraban sentados en el lugar habitual del restaurante al que frecuentaban ir: segundo piso, al lado de la pared de vidrio que daba a la calle.

Las luces de Delaran se apreciaban bien desde ahí y hacían un buen espectáculo, pero la pareja las había visto tantas veces que ya no les prestaban atención.

-¿Te gustó?
-Claro que me gustó, David. Hemos venido aquí durante los pasados cuatro meses; es por algo- respondió algo dura.
-Claro...
-Escucha -suavizó la voz-, como te digo, me gusta este lugar, me gusta la comida, me gusta venir aquí contigo, pero... probar algo nuevo no nos vendría mal; Delaran es inmenso, deben haber varios lugares tan buenos como este.
-Tienes razón -se animó-, el próximo fin de semana iremos a explorar la ciudad, a ver qué encontramos.
-Mientras se vea decente...
-Todo en Delaran es decente, mi vida -dijo orgulloso de su ciudad. Ella sonrió en aprobación.

David pagó la cuenta y se encaminaron a la reunión de aquella noche.

-¿Amor? -dijo David mientras conducía.
-¿Sí?
-Gracias por tu paciencia; no sé cómo me soportas.

Ella rió antes de responder.

-Es que vales la pena... de verdad vales la pena.

Una vez llegaron, Mark, animado como siempre, les abrió la puerta del departamento.

-¡Hey! Felices... ¿cuántos cumplen?
-Cuatro, cuatro meses.
-¡Felices cuatro meses! Pasen, pasen, ya llegó la mayoría.

Saludaron a todos sus amigos y se sentaron en un sofá. David abrazó a Mandy y ella se acomodó en su pecho. Luego de un rato de haber estado tomando, conversando, jugando y riendo, Mandy tuvo una importante revelación:

-David... debimos haber traído algo.
-Tienes razón. Vamos antes de que se haga más tarde. Mark -dijo alzando la voz para que este lo escuchara-, vamos a la tienda, ya venimos.
-Ya, pero no se escapen a un hotel.
-Prometido.
-¿Seguro? -le dijo Mandy a David en voz baja y en broma.
-Sí... de todas maneras Mark nos puede prestar su cuarto.
-Te presto eeesta -los sorprendió Mark.
-Jaja, ya venimos.

La tienda estaba nada más cruzando la calle, pero Mark vivía en el décimo quinto piso, así que el ascensor se tomaba su tiempo, no porque no pudiera ir más rápido, sino porque hacerlo sería perjudicial para la salud de los chicos... y para el conserje que tendría que limpiar la cena del piso del ascensor.

La compra fue rápida y en menos de cinco minutos estuvieron otra vez frente a la puerta del ascensor, agarrados de la mano. Sin embargo, cuando David se disponía a presionar el botón para que se abrieran las puertas, la tierra comenzó a temblar.

Pronto, todas y cada una de las luces de Delaran se apagaron y el único sonido era el rugir de la tierra acomodándose, tal vez, a un nuevo orden. David y Mandy salieron a la calle y se quedaron ahí, abrazados.

Una vez todo hubo terminado, la pareja se encontró sumida en una oscuridad infinita, pues ni la luz de la luna ni mucho menos la de las estrellas podían atravesar la capa de nubes que se cernía sobre la ciudad. El silencio se rompió con los gritos y el llanto de los ciudadanos confundidos, pues lo que acababa de pasar era imposible en sus mentes; la ciudad siempre contaba con energía de emergencia almacenada en los paneles solares de las afueras de la ciudad.

David intentó ver su reloj de manecillas, pero le fue imposible. Aunque, si lo hubiera logrado, habría visto que la hora era doce y cuarto; y la fecha, el veintinueve de abril, la fecha en la que Delaran tuvo su noche más oscura. Y solo estaba comenzando.