Heart beats fast
Breath gets heavy
Eyes fixate on her
Y entonces sabes que estás perdido, desesperadamente perdido, perdidamente atrapado, inevitablemente fascinado, absurdamente vulnerable.
faster
heavier
closer
11.08.2013
The iron in your bloodstream was forged in the heart of a star.
Es el humo.
Siempre el humo el que detiene el tiempo y baila las curvas con el aire. El que arde y te deja hecha ceniza. Lo sientes en la cabeza, lo ves caer como estrellas muriendo, lo admiras mientras consume tu vida.
Siempre tú y tu humo. Bailando.
Bailaste sobre el piso mojado, bajo la lluvia, sobre las luces, bajo la luna. Nunca supiste por qué, pero te fuiste a donde el cielo era café y las hojas eran blancas. Dejaste el humo, la luna, la lluvia.
Y ahora tiemblas de emoción, de frío, de felicidad, de terror, de ti misma.
Siempre el humo.
Siempre el humo el que detiene el tiempo y baila las curvas con el aire. El que arde y te deja hecha ceniza. Lo sientes en la cabeza, lo ves caer como estrellas muriendo, lo admiras mientras consume tu vida.
Siempre tú y tu humo. Bailando.
Bailaste sobre el piso mojado, bajo la lluvia, sobre las luces, bajo la luna. Nunca supiste por qué, pero te fuiste a donde el cielo era café y las hojas eran blancas. Dejaste el humo, la luna, la lluvia.
Y ahora tiemblas de emoción, de frío, de felicidad, de terror, de ti misma.
Siempre el humo.
10.26.2013
Just ride
The girl swings.
The girl breathes.
The girl dances.
The girl smiles.
No ha tenido esta sensación desde hace años. Siempre vagando por una ciudad oscura, a penas iluminada por puntos amarillos que la miran como ojos de gatos. Al principio le gustaba; el cuero, el tungsteno, el asfalto gastado, las botellas de licor, las paradas en gasolineras ya sea por una llamada, por aire, por cambio o por cigarros.
El humo. Solía detener el tiempo y ver las curvas grises elevarse y bailar con el aire. Le gustaba la sensación de mareo cuando fumaba muy rápido; de hecho, esa era la razón principal por la que lo hacía.
Hasta que comenzó a hacerlo por costumbre.
Las farolas comenzaban a apagarse cuando ella se paraba bajo ellas, como un augurio de que algo estaba mal. De que su invierno se acercaba.
Y llegó; y con él, la lluvia. Agua sucia que apagaba sus cigarros, enfriaba su café, aguaba su ron, corría su maquillaje. Las gotas caían como barrotes manteniéndola hundida. Hasta que gritó.
Vació sus pulmones de alma entre el frío nocturno, entre la brea de la autopista, bajo las lanzas heladas. Gritó una y otra vez hacia la luna que le sonreía. Gritó hasta que su boca y garganta se llenaran de lluvia con tierra.
El motor lanzó un rugido de león. Apretó entre sus piernas el cuero del asiento, el metal cálido. Tras de sí solo dejó más humo.
Encontró un árbol, un columpio, flores, sol, grass, carretera, aire fresco. Y vivió con leña, con aves libres, con calor, con un vestido holgado. Con lluvia pura.
Lluvia no para gritar, sino para cantar y bailar y cantar, para elevar el olor de la tierra hasta su nariz.
Siempre había sido una chica inusual. Estaba jodidamente loca.
Pero era libre.
The girl breathes.
The girl dances.
The girl smiles.
No ha tenido esta sensación desde hace años. Siempre vagando por una ciudad oscura, a penas iluminada por puntos amarillos que la miran como ojos de gatos. Al principio le gustaba; el cuero, el tungsteno, el asfalto gastado, las botellas de licor, las paradas en gasolineras ya sea por una llamada, por aire, por cambio o por cigarros.
El humo. Solía detener el tiempo y ver las curvas grises elevarse y bailar con el aire. Le gustaba la sensación de mareo cuando fumaba muy rápido; de hecho, esa era la razón principal por la que lo hacía.
Hasta que comenzó a hacerlo por costumbre.
Las farolas comenzaban a apagarse cuando ella se paraba bajo ellas, como un augurio de que algo estaba mal. De que su invierno se acercaba.
Y llegó; y con él, la lluvia. Agua sucia que apagaba sus cigarros, enfriaba su café, aguaba su ron, corría su maquillaje. Las gotas caían como barrotes manteniéndola hundida. Hasta que gritó.
Vació sus pulmones de alma entre el frío nocturno, entre la brea de la autopista, bajo las lanzas heladas. Gritó una y otra vez hacia la luna que le sonreía. Gritó hasta que su boca y garganta se llenaran de lluvia con tierra.
El motor lanzó un rugido de león. Apretó entre sus piernas el cuero del asiento, el metal cálido. Tras de sí solo dejó más humo.
Encontró un árbol, un columpio, flores, sol, grass, carretera, aire fresco. Y vivió con leña, con aves libres, con calor, con un vestido holgado. Con lluvia pura.
Lluvia no para gritar, sino para cantar y bailar y cantar, para elevar el olor de la tierra hasta su nariz.
Siempre había sido una chica inusual. Estaba jodidamente loca.
Pero era libre.
9.27.2013
I'm gonna take everything you mean...
Bueno, bueno, bueno.
Soy un balance, un poco de todo.
De mucho, de poco, de nada.
Soy un ave, volando alto.
Soy un oso, rugiendo fuerte.
Soy una persona, más bien una historia.
Soy una idea, un rompecabezas sin piezas.
Soy una contradicción, la mezcla sin límites. Tal vez un caso especial, tal vez una rareza en este planeta. No soy como tú, eso está claro... ¿O tal vez tú lo eres?
...y lo voy a hacer mío, porque puedo. Te voy a despojar de todo tu sentido, no vas a ser más que un significante sin significado, una contradicción, como siempre quisiste.
Vacía
vacía
vacía
hope you enjoy.
Soy un balance, un poco de todo.
De mucho, de poco, de nada.
Soy un ave, volando alto.
Soy un oso, rugiendo fuerte.
Soy una persona, más bien una historia.
Soy una idea, un rompecabezas sin piezas.
Soy una contradicción, la mezcla sin límites. Tal vez un caso especial, tal vez una rareza en este planeta. No soy como tú, eso está claro... ¿O tal vez tú lo eres?
...y lo voy a hacer mío, porque puedo. Te voy a despojar de todo tu sentido, no vas a ser más que un significante sin significado, una contradicción, como siempre quisiste.
Vacía
vacía
vacía
hope you enjoy.
8.21.2013
Overkill
Thomas estaba intrigado por las posibilidades.
Solo las luces de neón en forma de perro iluminaban la habitación. Él estaba boca arriba sobre el colchón sin somier. Su mano derecha se balanceaba al borde de este, sosteniendo un cigarro.
Siendo alguien que escribe, las palabras, ya sean escritas o habladas, eran muy importantes para él; y, si bien ella era atractiva, su nombre no terminaba de sonarle bien. Se sentía común, incompleto, un poco sin sabor o estilo.
Por otro lado, ella dos no solo era bastante atractiva, sino que su nombre también sonaba increíblemente bien; incluso había pensado en ponerle su apellido de nombre a un personaje. Sin embargo, su voz no lo terminaba de convencer, y esta es importante debido a que le darían sonido a todas sus palabras. Aunque era algo que podía pasar por alto más fácilmente que el nombre de ella uno.
Dio una pitada a su cigarro solo para darse cuenta de que sería la última. Limpió la ceniza que se había acumulado al costado del colchón y se dirigió a la ventana. Apoyó los codos en el marco y prendió otro cigarro.
Soplaba el humo hacia afuera a pesar de que la brisa nocturna lo empujaba hacia adentro. Era inútil, pero lo hacía, como otras cosas en su vida. Por ejemplo, preocuparse por que su cabello se vea perfecto antes de salir a pesar de que el viento lo iba a desordenar, encariñarse con los cachorros que estaban al lado del tacho de basura de su edificio a pesar de saber que nunca podría quedarse con uno, o, claro, preocuparse en escoger entre dos ellas con las que ni siquiera había entablado una conversación.
A veces hacía cosas porque sí, porque eran divertidas. A veces simplemente se preocupaba demasiado.
Levantó la mirada.
Ya sabía que cada cierta cantidad de noches la luna estaba sonriente. Pero solo ahora se daba cuenta de que era una sonrisa más bien siniestra y burlona.
Exhaló el humo.
Solo las luces de neón en forma de perro iluminaban la habitación. Él estaba boca arriba sobre el colchón sin somier. Su mano derecha se balanceaba al borde de este, sosteniendo un cigarro.
Siendo alguien que escribe, las palabras, ya sean escritas o habladas, eran muy importantes para él; y, si bien ella era atractiva, su nombre no terminaba de sonarle bien. Se sentía común, incompleto, un poco sin sabor o estilo.
Por otro lado, ella dos no solo era bastante atractiva, sino que su nombre también sonaba increíblemente bien; incluso había pensado en ponerle su apellido de nombre a un personaje. Sin embargo, su voz no lo terminaba de convencer, y esta es importante debido a que le darían sonido a todas sus palabras. Aunque era algo que podía pasar por alto más fácilmente que el nombre de ella uno.
Dio una pitada a su cigarro solo para darse cuenta de que sería la última. Limpió la ceniza que se había acumulado al costado del colchón y se dirigió a la ventana. Apoyó los codos en el marco y prendió otro cigarro.
Soplaba el humo hacia afuera a pesar de que la brisa nocturna lo empujaba hacia adentro. Era inútil, pero lo hacía, como otras cosas en su vida. Por ejemplo, preocuparse por que su cabello se vea perfecto antes de salir a pesar de que el viento lo iba a desordenar, encariñarse con los cachorros que estaban al lado del tacho de basura de su edificio a pesar de saber que nunca podría quedarse con uno, o, claro, preocuparse en escoger entre dos ellas con las que ni siquiera había entablado una conversación.
A veces hacía cosas porque sí, porque eran divertidas. A veces simplemente se preocupaba demasiado.
Levantó la mirada.
Ya sabía que cada cierta cantidad de noches la luna estaba sonriente. Pero solo ahora se daba cuenta de que era una sonrisa más bien siniestra y burlona.
Exhaló el humo.
8.13.2013
Risis
Jane se refugiaba en los cálidos brazos de Felic. No sabía por qué, pero su cuerpo siempre estaba más caliente que el suyo, y ella lo disfrutaba así.
Él dormía apoyado en la pared, con ella apoyada en su pecho y entre sus piernas. El olor de su cabello lo había arrullado sin esperanza. Ella aún estaba despierta y jugaba con sus dedos entre los suyos, mirándolos vacíamente mientras sentía el calor en su mente y en su pecho. Finalmente cerró los ojos con una sonrisa.
En la mañana, estaban arrodillados cara a cara. No se habían dicho ni buenos días. Ella solo levantó su mano y lentamente la acercó al rostro de Felic. Las yemas de los dedos se deslizaron desde su frente, sobre los párpados y la nariz, hacia las mejillas, y acariciaron los labios.
Jane dibujó una sonrisa traviesa y se lanzó sobre Felic sin darle tiempo a reaccionar. Las cosquillas lo hicieron reír como el niño que sabían que era en el fondo. Se esforzó por defenderse y decidió devolverle el favor.
-Creo que quisiste decir "buenos días".
Ella reía sin control.
Él dormía apoyado en la pared, con ella apoyada en su pecho y entre sus piernas. El olor de su cabello lo había arrullado sin esperanza. Ella aún estaba despierta y jugaba con sus dedos entre los suyos, mirándolos vacíamente mientras sentía el calor en su mente y en su pecho. Finalmente cerró los ojos con una sonrisa.
En la mañana, estaban arrodillados cara a cara. No se habían dicho ni buenos días. Ella solo levantó su mano y lentamente la acercó al rostro de Felic. Las yemas de los dedos se deslizaron desde su frente, sobre los párpados y la nariz, hacia las mejillas, y acariciaron los labios.
Jane dibujó una sonrisa traviesa y se lanzó sobre Felic sin darle tiempo a reaccionar. Las cosquillas lo hicieron reír como el niño que sabían que era en el fondo. Se esforzó por defenderse y decidió devolverle el favor.
-Creo que quisiste decir "buenos días".
Ella reía sin control.
7.24.2013
I know what it's like to feel burned out, it gets you down, we've all been there sometimes
El sol se ocultaba. El tren estremecía el vidrio del cobertizo.
-No estamos en ningún lado.
Ella tenía los ojos y las muñecas vendadas de azul. Estaba sentada sobre una colchoneta y unas frazadas en el piso de tablas de madera. La chatarra apilada en las paredes formaba torres de formas, colores y texturas extrañas.
Se pasó el dorso de la mano por la nariz para tratar de quitarse el ligero olor a óxido.
-Es mejor que sea así.
Él estaba arrodillado al lado de ella. Sonreía triste.
Jane desconocía bastante del mundo en el que vivía, pero lo sabía todo de los mundos que ardían en su mente. Mundos cuyas cenizas formaban letras sobre el papel de su libreta. Pero ella no estaba contenta solo con esto, quería conocer los mundos de otras personas.
Entonces conoció a Felic, cuyos mundos mojaban lienzos con colores.
Y los blancos de él eran llenados por los adjetivos de ella; y los interlineados de ella, por los mostazas de él. Fusionaron mundos y crearon universos visibles y parlantes, y dieron vida a cientos de personajes.
Pero aún existía un mundo ajeno a ambos, uno que tenía una mitad en la realidad y la otra en la ficción. Un sueño físico, un color imaginario, una palabra muda.
El tren se alejó. El sol dejó ver sus últimos rayos por unos segundos.
Solo en la oscuridad ella se quitó la venda de los ojos.
Se recostaron en las frazadas. Y la humedad.
-No estamos en ningún lado.
Ella tenía los ojos y las muñecas vendadas de azul. Estaba sentada sobre una colchoneta y unas frazadas en el piso de tablas de madera. La chatarra apilada en las paredes formaba torres de formas, colores y texturas extrañas.
Se pasó el dorso de la mano por la nariz para tratar de quitarse el ligero olor a óxido.
-Es mejor que sea así.
Él estaba arrodillado al lado de ella. Sonreía triste.
Jane desconocía bastante del mundo en el que vivía, pero lo sabía todo de los mundos que ardían en su mente. Mundos cuyas cenizas formaban letras sobre el papel de su libreta. Pero ella no estaba contenta solo con esto, quería conocer los mundos de otras personas.
Entonces conoció a Felic, cuyos mundos mojaban lienzos con colores.
Y los blancos de él eran llenados por los adjetivos de ella; y los interlineados de ella, por los mostazas de él. Fusionaron mundos y crearon universos visibles y parlantes, y dieron vida a cientos de personajes.
Pero aún existía un mundo ajeno a ambos, uno que tenía una mitad en la realidad y la otra en la ficción. Un sueño físico, un color imaginario, una palabra muda.
El tren se alejó. El sol dejó ver sus últimos rayos por unos segundos.
Solo en la oscuridad ella se quitó la venda de los ojos.
Se recostaron en las frazadas. Y la humedad.
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